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El fomento de una alimentación sana y equilibrada ha pasado a ser, a través del consenso científico de múltiples investigaciones, un elemento esencial para la dieta de la población en general, y muy especialmente para la población infantil y juvenil.

Los cambios sociales y la implantación de nuevos estilos de vida, están produciendo un descenso notable del consumo, en los hogares con niños pequeños, de productos incluidos en la dieta tradicional. En términos generales, podemos afirmar que las franjas más jóvenes de la sociedad están adquiriendo hábitos alimentarios que deben readaptarse a los requerimientos de una vida saludable.

El objeto de este proyecto consiste en realizar y coordinar las acciones promocionales que tienen como objetivo estimular entre la población infantil el consumo de los productos agroalimentarios locales como parte de la Dieta Mediterránea. Puedes consultar aquí las acciones realizadas.

De otro lado, los niños de hoy son los consumidores de mañana, por lo que es interesante concienciar a este sector de la población de la importancia del consumo del producto local para preservar el medio rural y el modo de vida de los pueblos y ciudades del norte provincial.

En este contexto, es esencial establecer como prioridad la elaboración de campañas promocionales de orientación al consumo con el objetivo de promover patrones alimentarios saludables y fundamentados en el consumo de productos locales. Estas campañas permitirán incrementar la proporción de este tipo de productos en la dieta. Además debemos tener en cuenta lo importante de dirigir las campañas a edades tempranas, por lo que se considera necesario llevar a cabo talleres didácticos y gastronómicos entre la población infantil, para promocionar el consumo de una dieta equilibrada, basada en alimentos saludables, con especial hincapié en los productos locales.

En términos cuantitativos el número de consumidores que componen el mercado infantil, considerando el segmento hasta los 12 años, se aproxima a los seis millones de niños. Por otra parte, los comedores escolares y en general las instituciones educativas tienen cada vez un papel más relevante en la educación alimentaria de los niños y jóvenes. Un 30% de los que estudian en las etapas de educación infantil, educación primaria y ESO asisten al comedor escolar, en un número aproximado al millón quinientos mil escolares.